Primeras impresiones

Primeros días en Sierra Leona. Primeras impresiones. No sé muy bien cómo definir este sitio. Es todo como nos los imaginábamos pero al mismo tiempo completamente inesperado. ¡Cuánta pobreza! ¡Cuánta riqueza!

Sabía que iba a encontrar pobreza y un paisaje bonito. Pero bajo ningún concepto sospechaba el paraíso al que me dirigía. Después de aterrizar entre palmeras y un paisaje tropical, que nada tienen que envidiar a las descripciones de Luz Gabás en “Palmeras en la nieve” nos rescogieron y nos fuimos a la villa donde pasaríamos las próximas semanas, Mile 91. Una carretera perfecta, que ya la quisieran algunas provincias españolas, un trafico caótico, unas vistas paradisíacas, y muchas cabras.

Nada más llegar empezamos a darnos cuenta de la inmensa pobreza de esta gente. Casas que se caen a trozos, hechas con ramas. Tejados de chapa para las lluvias. Niños desnudos y descalzos por las calles. Bueno. Calles. Si se pueden llamar así. Ropas rotas tendidas en el suelo para que se sequen. En el suelo lleno de barro. Al borde de la carretera.

Paramos en el camino y nos vinieron a saludar varios niños. Saqué la cámara y fliparon cuando se veían las caras en una pantalla por primera vez, o mejor dicho, cuando se veían por primera vez reflejados en cualquier sitio. Tengo vídeos pero no puedo sacarlos de la cámara aún 😦

Llegamos a la casa de las hermanas Clarisas y nos mostraron la casa de los voluntarios y la clínica. Cenamos y a dormir. Al día siguiente nos dividieron en grupos. Unos irían a la clínica. Otros a preparar clases para la escuela de verano de por la tarde y otros a visitar las villas en la ambulancia. En el fin de semana deshariamos las maletas y colocaríamos los medicamentos y materiales que hemos traído.

Esta semana estoy en la clínica. Concretamente en la farmacia, tanto dispensando medicamentos como administrándolos. Primera sorpresa, la grandísima cantidad de niños menores de 5 años con tratamientos de malaria. Al menos 7 nuevos al día.  Segunda sorpresa, los niños de Sierra Leona son muy valientes. Me conmueve pensar por todo lo que habrán pasado para que una aguja de 4cm de largo les parezca un mal menor. Con solo 3 añitos de edad. Intenté hablar con Kamara en inglés. Pero no lo habla. Hablé con su padre que me agradeció el pinchazo y la medicación de su hija. Además del tratamiento de la malaria, nos pide leche en polvo. Su mujer murió hace dos días dando a luz a gemelos. Los bebés están bien. La hija mayor de 7 años, Kariatu, está cuidándolos mientras ellos van a la clínica.

Entonces tras el primer día aquí, nos damos cuenta de que la pobreza que vimos al llegar no era más que una inmensa riqueza muy distinta de la que nosotros entendemos. Son ricos en amor, en simpátia y en agradecimiento. La capacidad que tienen de recomponerse de una tragedia, como la del ébola no hace mucho, o como la muerte de esta madre de cuatro pequeños, es impresionante.

Hoy día nadie diría que hace 3 años cundía el pánico en estas calles. Que pusieron leyes que incluso prohibían a la gente tocarse entre ellos. Pero de esto hablaré en otro momento. En Sierra Leona reina la alegría y las ganas de vivir.

Los niños de Sierra Leona te ven de lejos y sin dudarlo salen corriendo a abrazarte aunque no te conozcan. Les dices tu nombre y tu edad una vez y nunca se les olvida. Ni el mío, ni el de los otros 14 voluntarios. Como anécdota os cuento que se aprendieron los nombres de mis compañeros antes que yo que ya llevaba dos días con ellos y tenía que preguntarle a los niños como se llamaban algunos jaja. (Ups😅)

Por las tardes después de terminar en la clínica, damos clases en la escuela de verano. Ayudamos a los niños con las matemáticas y la lectura y escritura, y también nos divertimos jugando. Son niños que buscan atención y cariño, y que en la escuela lo encuentran. Pero además son niños con una capacidad intelectual impresionante y con muchas ganas de aprender y ambición. Todos quieres ser médicos, abogados o directores de un banco, y todos para ayudar a su gente. Cuando logran algo, no se conforman, siempre te piden algo más difícil. La capacidad de superación y de recomposición de esta población es lo que la ha salvado de extinguirse en varías ocasiones y lo que la saca adelante día a día.

Esta es mi primera impresión de este país. ¿Qué te ha parecido? ¿Coincide con lo que pensabas antes de leerme? ¿Hay algo que te haya sorprendido? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Y si quieres saber cómo afectó el ébola y qué secuelas quedaron en este paraíso, no te pierdas el próximo post!!

Nota: siento mucho no subir fotos, lo he intentado muchas veces pero la baja cobertura no me lo permite. En cuanto pueda las incorporo a la entrada. Pero no quiero alargar las publicaciones por eso.

 

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2 comentarios en “Primeras impresiones

  1. Gracias María por recordarme todo aquello.
    qué bien lo has descrito en tan poco tiempo que llevas en terreno ,
    solo aclarar una cosa, el país es tan caótico como lo dice describes y lo de las carreteras, solo comentarte que están así porque se abrieron las minas y para llegar a las zonas mineras y transportar los minerales les vino bien arreglarlas por eso ante un país sin apenas recursos para que subsistan la población te encuentras con unas carreteras que hace unos años no existía , era auténtico barro.
    bueno María deseando seguir leyéndote

    Me gusta

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